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Crisis Internacional del Agua
Publicado por Diego PORTABELLA
| 11 de marzo de 2002

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PANORAMA INTERNACIONAL

LA CRISIS VENIDERA DEL AGUA

El agua dulce está surgiendo como uno de los problemas más críticos de los recursos naturales que enfrenta la humanidad. Al aproximarse el año 2004, la población mundial se está expandiendo rápidamente. Pero la tierra no tiene más agua ahora que 2.000 años atrás, cuando estaba habitada por menos del 3% de la población actual.
El agua es, literalmente, la fuente de vida en la tierra. El 70% del cuerpo humano es agua. Una persona comienza a sentir sed después de perder solo 1% de líquido corporal y corre peligro de muerte si la pérdida de líquido se aproxima al 10%. El ser humano puede sobrevivir por sólo unos pocos días sin agua dulce. Pero en un número creciente de lugares los habitantes están extrayendo agua de ríos, lagos y fuentes subterráneas más rápidamente de lo que demora en renovarse. Hoy día, 31 países —en su mayoría en África y el Cercano Oriente— encaran tensión hídrica o escasez de agua.
Se estima que el crecimiento demográfico por sí solo llevará a que 17 países más, con una población proyectada de 2.100 millones, pasen dentro de los próximos 30 años a la categoría de países con escasez de agua. Hacia el año 2025, 48 países con más de 2.800 millones de habitantes —35% de la población mundial proyectada para 2025— se verá afectada por el estrés hídrico o la escasez de agua. Otros nueve países, inclusive China y Pakistán, estarán próximos a sufrir tensión hídrica.
Más allá del impacto del crecimiento mismo de la población, la demanda de agua dulce ha estado aumentando en respuesta al desarrollo industrial, la dependencia creciente en la agricultura de regadío, la urbanización masiva y los niveles de vida más altos. En este siglo, mientras la población mundial se ha triplicado, la extracción de agua ha aumentado más de seis veces. Desde 1940 la extracción mundial de agua por año ha aumentado en promedio entre 2,5% y 3% por año, en comparación con un crecimiento anual de la población de 1,5% a 2%. En el decenio pasado la extracción de agua en los países en desarrollo ha estado aumentando a razón de 4% a 8% por año.
Además, el suministro de agua dulce de que dispone la humanidad se está reduciendo a raíz de la creciente contaminación de muchos de esos recursos hídricos. En algunos países los lagos y ríos se han transformado en receptáculos de una variedad abominable de desechos, inclusive aguas negras municipales parcialmente tratadas, efluentes industriales tóxicos y sustancias químicas de las actividades agrícolas lixiviadas en las aguas de superficie y freáticas.
Al encontrarse entre suministros de agua limitados y crecientemente contaminados por una parte y la demanda rápidamente creciente del crecimiento demográfico y el desarrollo por otra, muchos países en desarrollo enfrentan decisiones problemáticas. La insuficiencia de agua dulce probablemente sea uno de los principales factores que coarten el desarrollo económico en los decenios venideros, advierte el Banco Mundial.

I. CRECIMIENTO DE LA POBLACIÓN, ESCASEZ DE AGUA

La población del mundo, de aproximadamente 6.000 millones, está creciendo a razón de unos 80 millones por año. Esta cifra entraña un aumento de la demanda de agua dulce de aproximadamente 64.000 millones de metros cúbicos por año —cantidad equivalente a todo el caudal anual del río Rin —.Si bien las tasas de crecimiento de la población se han frenado algo, el número absoluto de habitantes que se añaden cada año a la población —la cifra pertinente para considerar la disponibilidad y necesidad de agua dulce— permanece cerca de los niveles más altos de la historia.
China y la India, que ocupan, respectivamente, el primero y el segundo lugar entre los países más populosos del mundo, ofrecen ejemplos de la manera en que aun modestas tasas de crecimiento demográfico se traducen en grandes números absolutos cuando la base poblacional es grande. En China la tasa de crecimiento de la población estimada en 2002 es de un 1,3% por año (135). Pero como la población de China supera los 1.200 millones de habitantes, aun una tasa de crecimiento demográfico baja significa 12 millones más de habitantes por año. La tasa de crecimiento demográfico de la India, que es de alrededor de 1,9% por año, considerablemente más alta que la de China, significa que anualmente se añaden unos 18 millones de habitantes a la población actual de la India de unos 1.100 millones.
En las dos regiones del mundo que ya enfrentan la escasez de agua absoluta o estacional más seria —África y el Cercano Oriente— las tasas de crecimiento de la población siguen estando entre las más altas del mundo. En el África subsahariana la población está creciendo, término medio, a razón de 2,6% por año; en el Cercano Oriente y África del Norte, a razón de 2,2%. Estas tasas de crecimiento demográfico tienen consecuencias nefastas para el suministro de agua per cápita en los países de esas regiones.
Tensión hídrica y escasez de agua. A medida que crece la población, aumenta el número de países que confrontan condiciones de escasez de agua. Se dice que un país experimenta tensión hídrica cuando el suministro anual de agua desciende a menos de 1.700 metros cúbicos por persona. Cuando desciende a niveles de 1.700 a 1.000 metros cúbicos por persona, pueden preverse situaciones de escasez periódica o limitada de agua. Cuando los suministros anuales de agua bajan a menos de 1.000 metros cúbicos por persona, el país enfrenta escasez de agua. Una vez que un país experimenta escasez de agua, puede esperar una escasez crónica que amenace la producción de alimentos, obstaculice el desarrollo económico y dañe los ecosistemas.
Se han formulado los conceptos de tensión hídrica y de escasez de agua basándose en un índice de las necesidades de agua dulce per cápita. Para ello se estimó una necesidad mínima de 100 litros por día por persona para uso doméstico, y de 5 a 20 veces más para usos agrícolas e industriales. Estos conceptos han sido ampliamente aceptados y empleados por los hidrólogos, el Banco Mundial y otras organizaciones.

II. DISPONIBILIDAD Y USO DEL AGUA

Un 70% de la superficie de la tierra es agua, pero la mayor parte de ésta es oceánica. En volumen, sólo 3% de toda el agua del mundo es agua dulce, y en su mayor parte no se halla generalmente disponible. Unas tres cuartas partes de toda el agua dulce se halla inaccesible, en forma de casquetes de hielo y glaciares situados en zonas polares muy alejadas de la mayor parte de los centros de población; sólo un 1% es agua dulce superficial fácilmente accesible. Ésta es primordialmente el agua que se encuentra en los lagos y ríos y a poca profundidad en el suelo, de donde puede extraerse sin mayor costo. Sólo esa cantidad de agua se renueva habitualmente con la lluvia y las nevadas y es, por tanto, un recurso sostenible. En total, sólo un centésimo del uno por ciento del suministro total de agua del mundo se considera fácilmente accesible para uso humano.
Se considera que, mundialmente, se dispone de 12.500 a 14.000 millones de metros cúbicos de agua (12.500 a 14.000 kilómetros cúbicos) por año para uso humano. Esto representa unos 9.000 metros cúbicos por persona por año, según se estimó en 1989 (Nota: 1 metro cúbico es igual a 1.000 litros.) Se proyecta que en el año 2025 la disponibilidad global de agua dulce per cápita descenderá a 5.100 metros cúbicos por persona, al sumarse otros 2.000 millones de habitantes a la población del mundo. Aun entonces esta cantidad sería suficiente para satisfacer las necesidades humanas si el agua estuviera distribuida por igual entre todos los habitantes del mundo.
Pero las cifras per cápita sobre la disponibilidad de agua presentan un cuadro engañoso. El agua dulce mundialmente disponible no está equitativamente distribuida en el mundo, ni en todas las estaciones del año, ni de año a año. En algunos casos el agua no está donde la queremos, ni en cantidad suficiente. En otros casos tenemos demasiada agua en el lugar equivocado y cuando no hace falta. "Vivimos bajo la tiranía del ciclo del agua", observa el hidrólogo Malin Falkenmark, refiriéndose al ciclo hidrológico de la tierra.
Distribución del agua dulce
El ciclo hidrológico no ofrece garantías a la humanidad. Unas tres cuartas partes de las precipitaciones anuales caen en zonas que contienen menos de un tercio de la población mundial. Dicho a la inversa, dos tercios de la población mundial viven en zonas que reciben sólo un cuarto de las precipitaciones anuales del mundo .
Más de la mitad de la escorrentía global tiene lugar en Asia y Sudamérica (31% y 25%, respectivamente). Pero si se considera la disponibilidad per cápita, Norteamérica tiene la mayor cantidad de agua dulce disponible, con más de 19.000 metros cúbicos por año, según estimaciones. En cambio, la cantidad per cápita es apenas superior a 4.700 metros cúbicos en Asia (incluido el Cercano Oriente).
Tomada por país, la cantidad de agua dulce renovable disponible anualmente per cápita varía desde más de 600.000 metros cúbicos en Islandia a sólo 75 metros cúbicos por persona en Kuwait, de acuerdo a lo estimado en 2002.
La disponibilidad de agua también exhibe notables diferencias dentro de los países. "Las disparidades entre ricos y pobres nunca son más tremendas que cuando se trata del acceso al agua", de acuerdo a la publicación Earth Times, de las Naciones Unidas.
En gran parte del mundo en desarrollo el suministro de agua dulce tiene lugar en forma de lluvias estacionales. Esa agua se escurre demasiado rápidamente para utilizarla de manera eficiente, como ocurre durante los monzones en Asia.
Cómo se usa el agua
En general se considera que un volumen de 20 a 40 litros de agua dulce por persona por día es el mínimo necesario para satisfacer las necesidades de beber y saneamiento solamente. Si también se incluye el agua para bañarse y cocinar, esta cifra varía entre 27 y 200 litros per cápita por día.
La cantidad de agua que las personas realmente utilizan en un país depende no sólo de las necesidades mínimas y de cuánta agua se dispone para el uso, sino también del nivel de desarrollo económico y del grado de urbanización. Mundialmente, de las tres categorías corrientes del uso de agua dulce —para la agricultura, la industria y el uso doméstico (personal, familiar y municipal) — la agricultura es la que domina. En el plano mundial, la agricultura representa un 69% de todas las extracciones anuales de agua; la industria, un 23%, y el uso doméstico, un 8%.

III. DE FRENTE A LA ESCASEZ DE AGUA

Los años de rápido crecimiento demográfico y el creciente consumo de agua para la agricultura, la industria y las municipalidades han creado tensiones en los recursos de agua dulce mundialmente. En algunas zonas la demanda de agua ya es superior al suministro de la naturaleza, y se prevé que un número cada vez mayor de países enfrentarán condiciones de escasez de agua en un futuro cercano.

Contener la demanda, conservar los suministros
Los suministros escasos e impuros de agua son problemas críticos de salud pública en gran parte del mundo. El agua contaminada, los déficit de agua y las condiciones de vida insalubres causan la muerte de más de 12 millones de personas por año.
La competencia por el suministro de agua dulce produce tensiones sociales y políticas. Las cuencas fluviales y otras masas de agua no respetan las fronteras nacionales. Así, por ejemplo, la utilización del agua por un país situado aguas arriba suele menoscabar el suministro disponible para los países situados aguas abajo. En los albores del siglo XXI se vislumbra el peligro creciente de conflictos armados por el acceso a suministros de agua dulce.
El problema de la contaminación
La contaminación está muy generalizada. Pocos países, sea en desarrollo o industrializados, han protegido adecuadamente la calidad del agua y han controlado su contaminación. Muchos países carecen de normas para controlar el agua de manera adecuada, mientras que otros no pueden hacer cumplir las normas de calidad del agua.
Cada vez más, las organizaciones para el desarrollo internacional piden que los países en desarrollo dediquen más atención a la protección y el mejoramiento de la calidad del agua. El mundo desarrollado también debe gastar y esforzarse más para limpiar las corrientes de agua degradadas, o el desarrollo económico se detendrá y la calidad de la vida decaerá.
La agricultura es el sector que más contaminación produce, más aún que las industrias y las municipalidades. En prácticamente todos los países en los que se aplican fertilizantes agrícolas y plaguicidas, se han contaminado acuíferos subterráneos y el agua de superficie. Los desechos animales son otra fuente de contaminación persistente en algunas zonas. El agua que vuelve a los ríos y arroyos después de haberse utilizado para el riego está a menudo seriamente degradada por el exceso de nutrientes, salinidad, agentes patógenos y sedimentos que suelen dejarla inservible para cualquier otro uso posterior, a menos de tratarla —habitualmente a gran costo— en instalaciones depuradoras de agua.
En Estados Unidos, los productos químicos usados en la agricultura, los sedimentos de la erosión y los desechos animales han ensuciado más de 278.000 kilómetros de vías fluviales. Se dice que la agricultura es responsable de 70% de la actual contaminación del agua en los Estados Unidos. En la India, que depende de la agricultura de regadío para abastecerse de alimentos, más de 4 millones de hectáreas de tierra de alta calidad han quedado abandonadas a raíz de la salinización y el anegamiento causados por el riego excesivo.
La tremenda producción de contaminantes del mundo pone a prueba la capacidad de las corrientes de agua para asimilar o librarse de la contaminación. Los ingenieros hidráulicos tienen un dicho: "la solución de la contaminación es la dilución". Este axioma está asumiendo dimensiones alarmantes. Todos los años se arrojan a los ríos, arroyos y lagos aproximadamente 450 kilómetros cúbicos de aguas servidas. Para diluir y transportar esta agua sucia antes de volverla a usar se necesitan otros 6.000 kilómetros cúbicos de agua limpia —un volumen igual a unas dos terceras partes del total anual de la escorrentía de agua dulce utilizable del mundo—. De continuar las tendencias actuales, a mediados del próximo siglo se necesitaría todo el caudal fluvial estable del mundo sólo para el transporte y dilución de los contaminantes, según estima la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Contaminantes industriales y municipales. Aunque la agricultura sigue siendo la fuente más grande de contaminación del agua, los desechos de las industrias y municipalidades han aumentado enormemente en los últimos decenios. Los contaminantes industriales, como los desechos de las fábricas de productos químicos, suelen arrojarse directamente a las vías fluviales. El agua arrastra también sales y aceites de las calles de las ciudades. En los vertederos industriales y municipales se produce la lixiviación de metales pesados y cloros orgánicos.
El mayor inconveniente de este gran problema es que varias sustancias tienen larga vida y son sumamente tóxicos en el ambiente, no se descomponen fácilmente en los procesos naturales y tienden, por tanto, a acumularse en la cadena alimentaria biológica hasta que llegan a presentar riesgos a la salud humana.

IV. OTRA DIMENSIÓN: LA SALUD

Las enfermedades relacionadas con el agua son una tragedia humana que todos los años causan la muerte de millones de personas, impiden que millones más gocen de una vida saludable y menoscaban los esfuerzos en favor del desarrollo. En todo el mundo unos 2.300 millones de personas padecen enfermedades vinculadas con el agua .
Un 60% de la mortalidad de niños menores de un año está relacionada con enfermedades infecciosas y parasitarias, en su mayor parte vinculadas con el agua . En algunos países las enfermedades relacionadas con el agua constituyen una alta proporción de la totalidad de enfermedades entre los adultos y los niños
La provisión de agua pura y de saneamiento adecuado salvaría millones de vidas al reducir la prevalencia de enfermedades relacionadas con el agua.
De allí que los países en desarrollo y las organizaciones de asistencia deberán dar alto grado de prioridad a la búsqueda de soluciones para estos problemas.
Si bien las enfermedades relacionadas con el agua varían considerablemente en cuanto a su naturaleza, transmisión, efectos y tratamiento, los efectos adversos para la salud relacionados con el agua pueden organizarse en tres categorías: enfermedades transmitidas por el agua, con base en el agua y las enfermedades de origen vectorial relacionadas con el agua . Otra categoría: las enfermedades vinculadas a la escasez de agua (también denominadas enfermedades vinculadas a la falta de higiene), comprende las enfermedades que se desarrollan donde el agua limpia es escasa.
Enfermedades transmitidas por el agua
Las enfermedades transmitidas por el agua son enfermedades producidas por el "agua sucia" —las causadas por el agua que se ha contaminado con desechos humanos, animales o químicos. Mundialmente, la falta de servicios de evacuación sanitaria de desechos y de agua limpia para beber, cocinar y lavar es la causa de más de 12 millones de defunciones por año.
Se estima que 3.000 millones de personas carecen, por ejemplo, de servicios higiénicos. Más de 1.200 millones de personas están en riesgo porque carecen de acceso a agua dulce salubre.

Enfermedades con base en el agua
En las enfermedades con base en el agua los causantes son organismos acuáticos que pasan parte de su ciclo vital en el agua y otra parte como parásitos de animales. Estos organismos pueden prosperar tanto en aguas contaminadas como no contaminadas. Como parásitos, generalmente toman forma de gusanos y se valen de vectores animales intermediarios como los caracoles para prosperar, y luego infectan directamente al hombre, penetrando a través de la piel o al ser tragados por éste.
Aunque estas enfermedades generalmente no son mortales, pueden ser extremadamente dolorosas e impiden trabajar a quienes las padecen, e incluso a veces impiden el movimiento.
La prevalencia de enfermedades con base en el agua suele aumentar cuando se construyen presas, pues el agua estancada detrás de las presas es ideal para los caracoles, huéspedes intermediarios de muchos tipos de gusanos.
Enfermedades de origen vectorial relacionadas con el agua
Millones de personas sufren de infecciones transmitidas por vectores —insectos u otros animales capaces de transmitir una infección, como los mosquitos y las moscas tsetsé— que se crían y viven cerca de aguas contaminadas y no contaminadas. Esos vectores infectan al hombre con paludismo, fiebre amarilla, dengue, enfermedad del sueño y filariasis

Enfermedades vinculadas a la escasez de agua
Se considera que muchas otras enfermedades —inclusive el tracoma, lepra, tuberculosis, tos ferina, tétanos y difteria— están vinculadas a la escasez de agua (también conocidas como enfermedades vinculadas a la falta de higiene) porque prosperan en condiciones de escasez de agua y saneamiento deficiente. Las infecciones se transmiten cuando se dispone de muy poca agua para lavarse las manos. Estas enfermedades, galopantes en la mayor parte del mundo, pueden controlarse eficazmente con mejor higiene, para lo cual es imprescindible tener agua adecuada.

V. HACIA LA REVOLUCIÓN AZUL

El mundo necesita una revolución azul en la regulación del agua así como necesita otra revolución verde en la agricultura. El tiempo apremia. Los suministros en merma de agua dulce per cápita están amenazando la salud y el nivel de vida de millones de personas en un número creciente de países y socavando la productividad agrícola y el desarrollo industrial. Para llevar a cabo la revolución azul se requerirán políticas coordinadas y respuestas a los problemas a nivel internacional, nacional y local.

Respuestas internacionales
En los Principios sobre el Agua de Dublín convenidos en la conferencia de 1992 se resumen los principios de la regulación sostenible del agua.
• Principio No. 1. El agua dulce es un recurso limitado y vulnerable, esencial para sostener la vida, el desarrollo y el medio ambiente.
• Principio No. 2. El desarrollo y la gestión de recursos hídricos deberán fundarse en un enfoque participatorio en el que intervengan los usuarios, planificadores y autoridades de todos los niveles.
• Principio No. 3. La mujer desempeña un papel central en la provisión, gestión y salvaguardia de los recursos hídricos.
• Principio No. 4. El agua tiene un valor económico en todos sus usos y se la reconocerá como bien económico.
Tiempo de cambiar de dirección
El mundo necesita ordenar los recursos hídricos de manera sostenible, pero no estamos yendo con bastante rapidez en la dirección debida. Un proverbio chino dice que "Si no cambiamos de rumbo, podemos terminar a donde nos dirigimos". Si no nos movemos en una nueva dirección, habrá escasez de agua en muchas más zonas, mucha más gente que sufre, más conflictos por el agua y más destrucción de preciosos ecosistemas de las zonas pantanosas.
Si bien en muchas regiones con escasez de agua parece inevitable que se produzca una crisis del agua dulce, en otras el problema podría manejarse si se formularan, aceptaran y aplicaran a la brevedad políticas y estrategias apropiadas. La comunidad internacional está prestando cada vez más atención a los problemas del agua en el mundo, y varias organizaciones están suministrando financiación y asistencia para ayudar a ordenar el abastecimiento y la demanda de agua. De modo creciente se están aplicando mecanismos que permiten un aprovechamiento más equitativo del agua. Los países situados en regiones con tensiones hídricas están introduciendo mejores mecanismos de establecimiento de precios, fomentando planes de manejo del agua centrados en la comunidad y moviéndose hacia el régimen de ordenación de las cuencas hidrográficas y fluviales. Pero el número y la escala de estas actividades deberán aumentar considerablemente.
Además, el crecimiento de la población se ha desacelerado, poniendo de manifiesto la atención internacional y nacional prestada a los programas de planificación familiar, junto con la creciente demanda popular de anticonceptivos. Para satisfacer las necesidades de la gente, los gobiernos nacionales y los donantes internacionales deberán incrementar su participación en la planificación familiar, el mejoramiento de las condiciones sanitarias, la reducción de la contaminación y del flagelo de las enfermedades relacionadas con el agua.
Una parte vital de una solución a largo plazo es el reconocimiento en todo el mundo del vínculo entre la población rápidamente creciente y los recursos decrecientes de agua dulce. Este reconocimiento, compenetración del problema e interés en resolverlo pueden ayudar a desarrollar la voluntad política de evitar una crisis y asumir el compromiso necesario para asegurar que la sed de agua dulce aparentemente inextinguible de la humanidad no agote el suministro de agua limitado del mundo.
¿A la guerra por el agua?
En los próximos decenios podrían desencadenarse conflictos —políticos y violentos— al aumentar el número de países cada vez más populosos que enfrentan tensiones hídricas y franca escasez de agua. De acuerdo con estudios, la posibilidad de conflictos es "sintomática de nuestra incapacidad en general para manejar suministros de agua dulce de manera sostenible" .
Los problemas podrían surgir, en particular, en varias zonas donde el uso de agua dulce ya ha alcanzado o aun sobrepasado los límites naturales .En estas zonas, sobre todo en el norte de África y el Cercano Oriente, los países no sólo enfrentan competencia interna creciente por suministros limitados de agua dulce como resultado del veloz crecimiento de la población y la ascendente demanda, sino que también se ven envueltos en disputas con los vecinos por los derechos al agua.

VI. EL AGUA ¿BIEN SOCIAL O BIEN DE CONSUMO?

En el contexto citado, el agua se está transformando en un bien cada vez más preciado. Se estima que en 2025, dos tercios de la humanidad no tendrán acceso al agua. En esta perspectiva, este elemento vital ha pasado a ser objeto de controversia política. Mientras que ciertos sectores, como la ONU, la consideran patrimonio de toda la humanidad y ponen de manifiesto su naturaleza de derecho humano, para la ley del mercado nada puede haber más atractivo y codiciado que un recurso imprescindible y escaso como es el agua.

De esta manera, la mayor amenaza al acceso universal al agua potable no la proporciona la naturaleza sino la globalización corporativa. Mientras que los países en desarrollo reclaman que el acceso al agua potable sea un derecho humano universal, corporaciones transnacionales están haciendo del agua un negocio rentable mediante la privatización de los servicios de saneamiento y distribución. Este fenómeno, del cual Argentina es caso testigo, se ha expandido por toda América Latina a lo largo de los últimos diez años, ahusando que cada vez más personas se vean desprovistas de agua apta para el consumo.

Recursos hídricos privatizados en el mundo.

El debate que plantea si el agua debe ser considerada un bien comerciable o un bien social directamente relacionado con el derecho a la vida ya está abierto. Se calcula que en quince años unas pocas empresas privadas tendrán el control casi monopólico del 75% de los recursos acuíferos. Existe incluso una alianza de corporaciones llamada Sociedad Mundial del Agua, que se dedica a impulsar la privatización del servicio público de agua en distintos países. La privatización del agua, más allá de las enormes ganancias que reporta a las empresas, es también una vía sigilosa de control del recurso; al estar en manos de privados, son éstos y no los gobiernos quienes controlan la escasez o abundancia del mismo.


PANORAMA NACIONAL

Un informe reciente del Banco Mundial evalúa gestión de las aguas y la falta de cobertura en servicios como el agua potable.

Se trata de una investigación que llevó tres años y será presentada próximamente a los ministros de Planificación, Julio De Vido, y de Economía, Roberto Lavagna, para su consideración entre las prioridades de obras públicas. También el secretario de Agricultura, Miguel Campos, tendría acceso al estudio que, de hecho, se refiere a la planificación del desarrollo agropecuario.

Otra de las prioridades que advierte el informe es la modernización de la infraestructura de riego pues, tal como se administra el recurso en la actualidad, genera un serio impacto ambiental. Según el informe, la falta de inversión en el reacondicionamiento de la red ha provocado la elevación de los niveles freáticos y la salinización de los suelos en unas 450.000 hectáreas en Chubut, Mendoza, Río Negro, Salta, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán.

Entre los deberes no cumplidos por los Estados provinciales se señala la reglamentación y el control del uso del agua subterránea. La Argentina extrae del subsuelo unos 10.000 millones de metros cúbicos de agua. Con ello se cubre el 66% de la demanda hídrica del sector ganadero, el 25% de los requerimientos del área agrícola bajo riego, el 40% del consumo industrial de agua y el 22% del abastecimiento hídrico municipal.

La contaminación de los acuíferos, como consecuencia de la falta de tratamiento de los líquidos cloacales volcados directamente al subsuelo, es uno de los principales problemas ambientales de la Argentina, en el área urbana y semiurbana y en los oasis cuyanos, en particular. En el Noroeste, apenas el 23% de la población rural aglomerada cuenta con desagües cloacales, mientras que en Cuyo sólo posee el servicio el 14% de los habitantes del campo.

VII. LAS CAUSAS DEL ÉXODO

El informe analiza el fenómeno del despoblamiento rural a partir de un dato: en 1991 la población rural era de 4,18 millones de personas; en 2001 se registró un descenso del 37,8 por ciento, con sólo 2,6 millones de personas. La dispersión de la población que vive en el campo dificulta la prestación de servicios de infraestructura (el 68% vive a campo abierto).

La falta de una vivienda digna y de centros asistenciales, la dificultad para obtener agua potable, la irregularidad en la tenencia de la tierra y el déficit de capacitación tecnológica son algunas de las causas de la pobreza rural.
En Argentina es un tema fundamental fortalecer y capacitar a las comunidades, en el marco del abastecimiento del agua potable y saneamiento ambiental, incluyendo campañas de higiene y salud. En la Argentina un 15% de la población no tiene acceso al agua potable y un 32 % no cuenta con sistemas de saneamiento básico adecuado, lo cual expone a miles de personas a enfermedades gastrointestinales que pueden afectar su crecimiento e incluso producirles la muerte. Por ello se debería estar trabajando junto a gobiernos y a la comunidad en la construcción de redes de agua potable con conexión domiciliaria, tratamiento de líquidos cloacales y programas de educación sanitaria.
En la Provincia de Formosa se llevan adelante proyectos en la localidad de Ingeniero Juárez, dónde cerca de 2.500 personas se están beneficiando de proyectos de esta índole, y en Namqom, dónde se beneficiaron 3.300 personas, de los cuales 60 % son niños.
En la Provincia del Chaco, se están llevando a cabo proyectos en la localidad de Castelli, en un programa de saneamiento integral se construyeron 400 letrinas beneficiando a 2.500 personas, en Pampa del Indio, dónde se desarrollaron sistemas de agua potable para siete comunidades indígenas Tobas dónde 3.500 personas fueron beneficiadas. Asimismo, en Gran Resistencia se extendió la red de agua potable a ocho barrios en la periferia de la ciudad beneficiando a 8.000 personas.
En la Provincia de Salta se están llevando a cabo nueve proyectos en pequeñas localidades rurales tales como Santa Rosa de Tastil, el Alisal, El Toro, La Troja, Pluma de Pato, Peñas Coloradas entre otras, focalizados en el abastecimiento de agua potable, saneamiento ambiental y desarrollo comunitario, beneficiando a 3.755 personas. Con respecto al desarrollo comunitario hacemos hincapié en generar capacidades locales, mecanismos de articulación institucional entre las comunidades y el gobierno, y capacitando en temas de higiene y salud.

VIII. EL ESTADO DE LA GOBERNABILIDAD EN ARGENTINA.

El quehacer hídrico no es independiente de la realidad nacional, pues el funcionamiento del Estado y de la sociedad en general lo condicionan. Es sabido que hoy el Estado Argentino es débil y está desprestigiado, principalmente porque no cumple sus roles esenciales y no da respuesta a las necesidades de la sociedad. Esta se expresa de manera entusiasta, pero no se logran articular los medios para una participación activa y responsable.

En Argentina es bien conocida la gobernabilidad deficiente, y nuestras experiencias fundamentalmente están dadas en ese aspecto, por lo cual para encontrar medios que nos conduzcan a la gobernabilidad eficaz deberíamos actuar básicamente desandando o al menos corrigiendo caminos conocidos. Sin embargo, en el tema del agua empezamos a transitar -aunque de manera incipiente- algunos canales conducentes a una mejor gobernabilidad del sector.

Complementariamente a la Gobernabilidad hay que plantear la sostenibilidad del recurso, de manera de armonizar los aspectos sociales, económicos y ambientales a mediano y largo plazo, superando el cortoplacismo que caracteriza a los argentinos.

La respuesta debe darse desde el fortalecimiento del rol del Estado y la participación ciudadana.

IX. EL ROL DE ESTADO Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA.

En un país como Argentina de estructura federal, donde el agua es de dominio de las provincias, el esfuerzo debe ser mayor a fin de armonizar las políticas y las normas de las distintas jurisdicciones siendo función propia del Estado Nacional la coordinación y la formulación de las políticas nacionales.

A fin de mejorar la gobernabilidad el estado Nacional y los estados provinciales deben:
- Fijar políticas claras a largo plazo;
- modernizar sus sistemas normativos;
- promover mecanismos de resolución de conflictos previos a la instancia judicial;
- crear de un consejo federal del agua que coordine las relaciones interjurisdiccionales e interinstitucionales; y
- la Nación debe propiciar la participación de las provincias y éstas la de los municipios en las entidades interjurisdiccionales.

También el Estado debe crear los mecanismos idóneos que permitan una participación amplia y efectiva, teniendo presente que los procesos informados de toma de decisión requieren que la comprensión los orígenes del problema, sus alcances y las alternativas de soluciones, incluyendo las no estructurales.

Para que la participación cumpla con el rol pretendido es imprescindible el acceso a la educación formal, y que en todos los niveles educativos -formales y no formales- se inculque a las personas su deber ciudadano de tomar como propias las problemáticas públicas. También que las currículas provean información sobre la problemática del agua.

Para la participación los comunicadores sociales cumplen una misión imprescindible en la democracia actual, traduciendo los problemas técnicos para la comprensión y conocimiento temprano de la sociedad y motivando al público para que se interese y se sienta parte de las posibles soluciones. Para que ello sea posible los técnicos y científicos deben vincularse estrechamente con los periodistas y demás comunicadores y éstos elaborar un plan de comunicación fluido y constante que exceda la tradicional difusión de las catástrofes (inundaciones, sequías, derrames, etc.).

Es fundamental la creación de canales de comunicación alternativos a los tradicionales, que normalmente son empresas privadas y por ende están sujetos a las presiones económicas, que no les permiten suministrar información objetiva y veras en todos los casos. Una alternativa la suministran los foros de discusión temáticos tanto virtuales como presenciales y las revistas y paginas web de las organizaciones no gubernamentales.

X. ABASTECIMIENTO DE AGUA POTABLE Y CLOACAS Y EL AGUA PARA LA ECONOMÍA DE SUBSISTENCIA.

El agua debe visualizarse no solo como recurso sino como servicio.

Para garantizar la gobernabilidad en la asignación de derechos de agua debería observarse que su uso sea beneficioso, en condiciones de eficiencia y equidad y fundamentalmente se asegure su caducidad, frente a la perpetuidad que reviste actualmente en varias provincias.

A fin de garantizar la equidad, especialmente cuando el uso del agua se plantea en condiciones de economía de subsistencia, la obligación de realizar mejoras tecnológicas debería adecuarse a las posibilidades de los usuarios, aunque cada usuario debería mejorar el uso que realice del agua de acuerdo con la tecnología a la que pudiera acceder.

Argentina tiene una experiencia de casi diez años en la concesión de sus servicios de agua potable y cloacas, pero sus contratos no garantizan la gobernabilidad debido a la debilidad de los entes reguladores, la alta rentabilidad obtenida por las concesionarias, la falta de claridad en la extensión de los servicios y su financiamiento, la carencia de seguridad jurídica para los usuarios y la falta de definición de subsidio sin cumplimiento de acciones comprometidas como consecuencia de la renegociación de los contratos.

El compromiso tomado por los países en la Cumbre de Desarrollo Sustentable, para el cumplimiento de metas de cobertura de servicios de agua potable y cloacas no pueden tener correlato con las metas comprometidas en las concesiones de dichos servicios, tal como están planteadas en la actualidad. En consecuencia, las futuras renegociaciones de dichos contratos deberían adecuarse.
Tampoco los servicios que han quedado en manos de los Estados (provincial o municipal) o que habiendo estado concesionados han retornado al Estado, garantizan la gobernabilidad. En general, el proceso de descentralización se ha realizado sin que las entidades a cargo estuviesen preparadas para hacer la prestación. Se considera que estos prestadores estatales del servicio deberían mejorar la organización empresarial; aumentar la calidad del mantenimiento; realizar obras de expansión de redes; aumentar el índice de cobrabilidad en los sectores con suficientes recursos para el pago; y reestructurar las administraciones de las que dependen los organismos prestadores a fin de crear unidades independientes de gestión.

XI. ARGENTINA Y LA PRIVATIZACIÓN DE LOS RECURSOS

Según un informe de Carlos Suárez Jáuregui sobre desarrollos hídricos presentado en el III Foro Mundial del Agua, Argentina es uno de los países del mundo que más transferencias hizo del Estado a manos privadas, y se hicieron mal. Suárez Jáuregui explicó que "con el agua privatizada disminuyó la pérdida de agua de las tuberías, pero los precios subieron por la falta de un marco regulatorio adecuado, y hay gente que se queda sin servicio".

El año anterior a su privatización, la empresa estatal Obras Sanitarias de la Nación había tenido superávit; su ingreso anual era de 554 millones de dólares y funcionaba bien. Sin embargo, por presión del Banco Mundial se dio en concesión por treinta años gratis, bajo el compromiso, jamás cumplido por el consorcio ganador, de ofrecer la menor tarifa y realizar mejoras en el servicio. Dichas inversiones y mejoras, como por ejemplo las plantas de tratamiento de aguas servidas, casi no existieron. Las tarifas, que habían sufrido cuatro aumentos antes de la privatización (54% en 1991, 18% de IVA en 1992 y 8% en 1993) fueron modificadas a los ocho meses de la privatización, dando por resultado un total de 54% de aumento a lo largo de la concesión. Si se tiene en cuenta el deterioro salarias, el incremento real de la tarifa media fue de 187%.




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